El síntoma característico de esta enfermedad es la fiebre y la forma en que ésta se presenta.

Si bien al principio la fiebre es casi continua, a medida que progresa la enfermedad se produce

una sincronía con el período de reproducción del parásito que conlleva una destrucción masiva

periódica de gran número de glóbulos rojos; en consecuencia, se aprecian períodos

de fiebre alternados con períodos de temperatura normal.